Review By Gonzalo Pérez Chamorro ,Ritmo,September 2011
CHOPIN, F.: Piano Concerto No. 1 / Fantasy on Polish Airs / Rondo a la krakowiak (Nebolsin, Warsaw Philharmonic, Wit) 8.572335
CHOPIN, F.: Piano Concerto No. 2 / Variations on La ci darem / Andante spianato and Grande polonaise brillante (Nebolsin, Warsaw Philharmonic, Wit) 8.572336
DOHNANYI, E.: Variations on a Nursery Song / Symphonic Minutes / Suite (Nebolsin, Buffalo Philharmonic, Falletta) 8.572303
LISZT, F.: Piano Concertos Nos. 1 and 2 / Totentanz (Nebolsin, Royal Liverpool Philharmonic, Petrenko) 8.570517
RACHMANINOV: Preludes for Piano (Complete) 8.570327
SCHUBERT, F.: Piano Sonatas Nos. 4 and 13 / Wanderer Fantasy (Nebolsin) 8.572459
Eldar Nebolsin comenzo grabando para Naxos en 2007 con los Preludios de Rachmaninov. Desde entonces ha recorrido Conciertos y obras para piano y orquesta de Chopin, Liszt y Dohnanyi, hasta llegar a su ultimo disco con el piano de Schubert, en el que ha vuelto a encerrarse solo sin mas compania que el mismo, como hiciera con aquel Rachmaninov, unos Preludios (Op. 3/2 y Opp. 23 y 32) de un colorido deslumbrante, ritmicamente intensos y con una capacidad expresiva emocionante. Para cualquier pianista proveniente de la antigua Union Sovietica estas obras son como una ducha diaria, practicamente estan en la “rutina” habitual de cada pianista. Nebolsin los escucharia por los pasillos de los conservatorios, pero esta familiaridad no ha convertido su interpretacion en una mas, pues la capacidad para extraer finas sensaciones de cada preludio es un acierto que no cae en la exhibicion sonora sin tener por que, como les ocurre a muchos pianistas con estas obras, que apabullan pero cayendo en el vacio robando su alma. Desde el Op. 23/6, un Preludio que Gilels adoraba y que en Nebolsin suena con una exquisitez creativa admirable, al Op. 23/10, cantado con una ternura maravillosa, todo el ciclo de la Op. 23 es de una belleza magistral, a la altura de las mas grandes recreaciones. La densa sonoridad de Rachmaninov, creada por una continuidad incesante de notas y una asfixiante armonia, es para el pianista uzbeko un reto que se convierte en claridad (Op. 32/1) y verdadera poesia (Op. 32/5).
La obra completa para piano y orquesta de Chopin conto con Wit y la elegante Filarmonica de Varsovia, en interpretaciones que rebosan placidez y elegancia, pura belleza sonora, con un punto de vista mas lirico que dramatico. Puede ser que la direccion sea menos “arriesgada” que otras recientes (Mehta, Nelsons, Fisch), con cierta correccion, pero el